Brasil vista con mi color
Bueno en fin, al subir al carro de mis amigos conocí al cuarto miembro de la familia, Marco Polo, sip así decidieron bautizar al GPS que les permite ubicarse y movilizarse en ese monstruo de vialidades puentes y demás llamado Sao Paulo.
Por la hora de mi llegada venia muerta de hambre, y mis amigos que se lo suponían me habían esperado para comer, así que fuimos a un rodicio de carne, es un restaurante donde por un precio único puedes comer tooooda la carne que desees…tiene un espectacular salad bar, al igual que una espectacular mesa de entrada, si nadie te advierte puedes cometer el error de caer en la tentación de todas esas cosas…pero noo error si te comes eso, no vas a poder probar la carne que es lo mejor de estos sitios,, afortunadamente mis amigos me asesoraron muy bien , así que comí muchísima carne, no se cuanto duramos allí, unas dos o 3 horas, o mas no tengo idea, pero adicional a la comida pudimos disfrutar de un excelente espectáculo de un Maître que no era tal pues resulto mago. Comenzamos a notarlo ya que JAPONESES!! Primera vez que veo señores de ojos chicos haciendo escándalo, me entere que fuera de Japón, en Brasil son la mayor colonia, acá les dejo un video de parte de lo que hacia el señor, se ve algo opaco, pero servia un licor sin ver en varias copas sobre la cabeza de la japonesa, jamás derramo una sola gota!!!
Adicionalmente pasaba por las mesas haciendo desaparecer pelotas que ponía en la mano de los clientes, y sin ellos notarlo desaparecían, se acerco a nuestra mesa, puso en la mano de mi amigo una pelota roja, intento desaparecerla pero no funciono el truco L se fue de la mesa y nos frustramos un poco…, enseguida el señor de la mesa de atrás le dijo a mi amigo..hey te vendo tu reloj…!!!!!!!!! Le quito el reloj y mi amigo ni se entero_!!! Realmente allí la pasamos excelente, luego fuimos a pasear en carro por el centro, la estación de la luz el mercado y algunos otros lugares emblemáticos de Sao Paulo.
De allí a casa de mis amigos donde una rica camita me esperaba, y dormí como un bebe…







